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El consumo de tabaco obstaculiza el desarrollo estatal

Cada 31 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda la necesidad de acabar con la epidemia del tabaquismo. Una adicción que no sólo perjudica a los fumadores y su entorno sino que también afecta a los sistemas nacionales de salud, a las economías de los países, al cambio climático y, en definitiva, al propio desarrollo de los estados. Por este motivo, la OMS ha elegido para 2017 el lema El tabaco: una amenaza para el desarrollo.  

El consumo directo o indirecto de tabaco causa 6 millones de muertes anuales, una cifra que podría ascender hasta los 8 millones si no se toman las medidas adecuadas encaminadas a promover la reducción del consumo. De hecho, entre las metas fijadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que pretende cumplir en el año 2030 (la llamada Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible), se incluye la reducción de un tercio de las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles en todo el mundo. Entre éstas aparecen las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las afecciones pulmonares.

Efectos sociosanitarios

La incidencia del tabaco en la salud de las personas es evidente pero también influye en los sistemas nacionales de salud. Cuantos más enfermos necesiten tratamiento, más dinero deberá dedicar el estado a financiarlos. En consecuencia, los ingresos que los gobiernos podrían dedicar a otras políticas de desarrollo están destinados a combatir los efectos del tabaquismo. Según datos de la OMS, el 80% de las muertes derivadas del tabaco se producen en los países con ingresos bajos o medios. En estos países, las personas dedican menos recursos a las necesidades básicas como la alimentación o la educación, pero también a la atención sanitaria. De esta manera, también se está perpetuando la brecha de las desigualdades sanitarias y de pobreza.

Contribución al cambio climático

Para satisfacer la demanda mundial de tabaco son necesarios cultivos extensivos, es decir, grandes plantaciones. Por este motivo, en su producción se utilizan enormes cantidades de productos químicos, como plaguicidas o fertilizantes que pueden ser tóxicos. Su uso puede contaminar fuentes de suministro de agua, básicas para la vida de cualquier pueblo. Además, los grandes cultivos son responsables de la deforestación del planeta en un 4%.

La contaminación relacionada con el tabaco está lejos de acabar en los cultivos. En toda la industria derivada de la fabricación de productos de tabaco, se generan dos millones de toneladas de residuos sólidos. La eliminación de estos residuos implica también un reto medioambiental a nivel mundial.

Compromiso individual y colectivo

Las campañas promovidas por la OMS con motivo del Día Mundial Sin Tabaco se enfocan en las políticas gubernamentales pero también en las acciones individuales de cada ciudadano. Por un lado, los estados pueden incrementar los impuestos relacionados con el consumo de tabaco. De esta manera, de desincentiva la compra y, en su defecto, el aumento de ingresos se puede destinar a la lucha contra el tabaquismo. Por otro lado, las campañas de concienciación sobre las consecuencias que puede comportar el consumo de tabaco a nivel de salud, económico y medioambiental son clave para reducir o rechazar el consumo de tabaco.

Finalmente, la OMS también insta a los fumadores a comprometerse a no consumir más tabaco. En caso de no ser así, les aconseja pedir ayuda para conseguirlo. De esta manera, no sólo mejorará su salud sino también la de su entorno directo. Además, pondrán su granito de arena para la erradicación de esta epidemia mundial.

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