Ciencia y tecnología

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La revolución digital transforma el futuro laboral

 

La irrupción de las nuevas tecnologías no sólo ha modificado la relación con los demás y nuestro entorno sino que condicionará los trabajos del futuro así como los estudios necesarios para desarrollarlos. Realidad aumentada, nanotecnología, inteligencia artificial, biomedicina, ‘big data’, impresión 3D, ciberseguridad son términos incipientes hoy en día que se convertirán, según los expertos, en los empleos más demandados en un futuro cercano. Un informe del World Economic Forum estima que en el período 2015-2020 se crearán unos dos millones de puestos de trabajo, todos ellos relacionados con las competencias digitales y la tecnología.

Internet de las cosas

Uno de los términos clave en las profesiones del futuro es ‘Internet de las cosas’ (IoT por sus siglas en inglés). Es decir, la potencialidad de conectar todo a Internet, desde nuestro cuerpo hasta nuestras viviendas. Derivado de este rumbo surge la necesidad gestionar los volúmenes de información y, por tanto, profesiones como gestor de ‘big data’ (datos masivos) o del cloud (la nube, el lugar donde se deposita la información digital). Igualmente, se requerirán personas capaces de analizar esos datos y prever tendencias de mercado. Y sobre todo, se reforzará la figura de programador de aplicaciones móviles para facilitar una vida íntimamente ligada al dispositivo móvil. El desarrollo de estos empleos requerirá dominar las matemáticas, la estadística, la informática o la programación.

Transformación educativa

Las carreras tradicionales tal y como las entendemos hoy en día irán mutando para adaptarse a las necesidades del mercado. Ser especialista en una materia ya no es suficiente para afrontar los empleos del futuro. Competencias transversales, idiomas y, sobre todo, una base tecnológica será fundamental para ser eficiente en el mercado laboral. A raíz de la necesidad de la interconexión permanente aparecerán trabajos que hasta ahora pertenecían al mundo de la ciencia ficción. Por ejemplo, un abogado especialista en ciberdelitos, en ciberseguridad o en drones. O un arquitecto experto en robótica para desarrollar ciudades inteligentes.

El método de estudio también variará precisamente por el uso de las nuevas tecnologías. Las clases presenciales dejarán paso a las virtuales y los cupos en las aulas universitarias pasarán a ser cosa del pasado. Las explicaciones de un solo profesor podrán llegar a alumnos en la otra punta del globo. Para ello ya han surgido los MOOC (Masive Online Open Course), una plataforma de cursos gratuitos en línea de alcance mundial.

Con el objetivo de hacer los estudios más atractivos para una generación digital nativa, los profesores utilizarán técnicas como la gamificación (usar técnicas propias del juego), la realidad aumentada, la animación digital o la realidad 3D. Del dominio de estas técnicas se deriva la creación de la figura de los maestros digitales o expertos en e-learning (aprendizaje en línea).

Predominio de la impresión 3D y la robótica

La revolución de las impresiones 3D también estará consolidada en un futuro cercano. Su uso se desarrolla sobre todo en el sector de la medicina, a través de la creación de prótesis de órganos, robots minúsculos, nanorobots, que serán capaces de circular por el interior de nuestro cuerpo para realizar intervenciones quirúrgicas. Por ello, los médicos tendrán también nociones de robótica o de ingeniería. Una disciplina ligada a la irrupción de los robots en medicina es la nanotecnología, la ciencia que se encargará de diseñarlos, programarlos y construirlos. La robótica es otro de los campos en expansión mayormente vinculada con la asistencia a personas ancianas o con movilidad reducida y la infancia.

El desarrollo de todas estas disciplinas irá perfilando un futuro altamente cambiante debido a la velocidad de innovación en estos campos. En la nueva economía predominarán las profesiones del sector del conocimiento, es decir, ingenieros, científicos, educadores, técnicos, programadores o consultores. Sea como sea, la realidad es que la informática y la tecnología son ya la base de un futuro hiperconectado.