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Italia detiene al alcalde símbolo de la acogida de refugiados

Domenico Lucano es alcalde de Riace, un pueblo de Calabria (Italia) que ha acogido a cientos de refugiados. Pero esta utopía de la convivencia ha llevado a Lucano a ser detenido, acusado de promover la inmigración ilegal

Domenico Lucano, el alcalde de Riace, el pueblo del sur de Italia famoso por acoger migrantes y refugiados, se despertó la mañana del martes 2 de octubre con la policía en su casa para arrestarlo por “favorecer la inmigración e ilegal”. Exactamente cinco años después de aquel terrible naufragio frente a la isla de Lampedusa de un barco con 350 refugiados, la Italia solidaria pierde frente a las leyes racistas y la criminalización de la inmigración que promueve el gobierno de la Liga Norte y del Movimiento Cinco Estrellas. El partido de la Liga Norte está considerado de extrema derecha.

Lucano y Riace (ya no se puede hablar del pueblo y del alcalde por separado) se habían convertido en un emblema de la resistencia a la Europa que cierra sus fronteras a refugiados e inmigrantes. Su modelo de acogida se hizo conocido en todo el mundo, desde que la Revista Fortune incluyó a Domenico Lucano entre las 50 personas más influyentes del mundo, junto a personas como el papa Bergoglio o Angela Merkel. ¿Pero quién es este hombre y por qué molesta tanto Matteo Salvini, ministro del Interior y líder de la Liga Norte, que se desvive por insultarlo y lo calificó como “un cero”? ¿Y por qué está acusado y arrestado?

“Mimmo”, así se le conoce en Riace, es una persona con una convicción profunda y sincera del pensamiento progresista o de izquierdas. Cree que ayudar es un impulso instintivo y le gusta explicar que él forma parte “de los últimos, no de los primeros”. Es un hombre humilde, aunque el pueblo tiene fama de “capatosta” (terco). Y lo es. Explica Tiziana Barilla en su libro Mimmi Capatosta (traducido como Utopía de la normalidad por Icaria Editorial) que de pequeño no quería atarse los zapatos. Su madre y su hermano le insistían en que lo hiciera y él respondía: “porque todos lo hacen, yo no quiero”.

De joven fue un excelente jugador de fútbol, ​​pero no continuó la carrera de futbolista porque no le gustaba obedecer al entrenador. Comenzó a estudiar y se entregó a la militancia política y social junto a un grupo de amigos.

En los años 80, Riace daba miedo. Eran tiempos oscuros y sangrientos, la Ndrangheta (mafia calabresa) dominaba la zona. La gente le repetía “fatti y fatti toi” en lengua calabresa (“ocúpate de tus asuntos”), y se imponía la ‘omertà’, la ley mafiosa del silencio. Fue por su tozudez que pudo salir adelante. Y el pueblo también.

Riace es un pueblo de Calabria (sur del sur) de 1800 habitantes. Hace 15 años eran sólo 500. El escaso desarrollo de la región, la falta de trabajo, la emigración de jóvenes en zonas industrializadas de Italia y el control de la Ndrangheta, condenaban Riace a desaparecer.

Hoy, gracias a una política hospitalaria, niños y niñas corren por todo el pueblo, hablando en varias lenguas, y los comerciantes volvieron a abrir las tiendas. Ya no da miedo.

En Calabria, la hospitalidad siempre fue un valor incuestionable. Cuando en 1998, llegó una embarcación de familias refugiadas kurdas en la costa de Riace, todo el pueblo salió a ayudar y los alojaron en su casa. En aquel entonces, Mimmo era concejal en minoría y como buen terco le propuso al alcalde un proyecto de gestión de acogida, basado en la experiencia de Trieste, donde estaban llegando refugiados de Kosovo.

Con el apoyo de ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados) y de otras entidades, en 2001 Riace entra en la primera convocatoria para el Programa Nacional de Asilo. En 2002, con la famosa Ley Bossi-Fini se convierte en SPRAR, (Sistema de Protección para Solicitantes de Asilo y Refugiados), el sistema público de acogida que funciona bajo la responsabilidad compartida entre el Ministerio del Interior y las autoridades locales.

Pero al mismo tiempo, es precisamente con la Ley Bossi-Fini (impulsada, entre otros, por Bossi, el antecesor de Salvini) que Italia obstaculiza la inmigración, vinculando el contrato laboral a la residencia y legalizando el rechazo en el mar mediante acuerdos de ‘devolución’ al puerto de origen d ellos refugiados rescatados.

Pero el terco Mimmo insiste y sigue adelante. Eran los tiempos del movimiento antiglobalización de Génova, en el que se inspiró Mimmo para lanzar su campaña: “Un’a Otra Riace é Possibile”. En 2004 salió elegido alcalde y la hospitalidad se convirtió en su política, no sólo para ayudar a inmigrantes, sino para reactivar la economía del pueblo.

Con la ayuda de la ONG Recosol (red de municipios solidarios de Italia) se fundó la cooperativa Città Futura que se ocupa de rehabilitar las viviendas abandonadas por los vecinos que se fueron a vivir al norte de Italia y muchas décadas atrás, a Argentina, Estados unidos, Venezuela y Australia.

Mimmo también impulsó un sistema público de agua potable y un sistema de recogida selectiva de basuras que gestiona un joven refugiado de Ghana, con la ayuda de un carro y dos famosas burras, Rosina y Rosetta. La gestión mediante pequeños vehículos motoriza costaba bastante más del doble y Mimmo pensó que una solución era recurrir a las tradiciones locales.

Lo mismo pensó para la economía, y también a través de cooperativas se recuperaron los antiguos talleres artesanales, de telares, vidrio y cerámica, donde hoy trabajan mayoritariamente mujeres refugiadas que aprenden oficios y a la vez transmiten sus conocimientos.

La convicción de Mimmo en el sueño de la igualdad de derechos de los trabajadores, lo llevó a romper con el modelo asistencial de acogida y a impulsar una verdadera política de integración creando puestos de trabajo. Y eso es lo que le trajo problemas y dolores de cabeza con la burocracia del sistema SPRAR. Algunos informes de auditorías de la Guardia di Finanza (en Italia hay una especie de policía financiera) señalaban irregularidades administrativas, pero otros fueron positivos.

Con el incremento del poder de la ultra derecha en Italia, Mimmo Lucano pasó a estar en el punto de mira por su modelo de acogida. En octubre de 2017, la Justicia le imputó “por prevaricación, cohecho y fraude con agravantes”. En total eran siete causas, pero se fueron desestimando. ¿Y por qué le arrestan ahora? De todas las causas han quedado dos: la acusación por otorgar contratos fraudulentos para la recogida selectiva de basura (¡sí, el de las burras!) Y la de promover un ‘matrimonio de conveniencia’ entre una joven nigeriana a quien se le había rechazado la solicitud de asilo y un hombre italiano de Riace. También está acusado como cómplice Tesfahum Lemlem, una joven etíope que llegó a Riace hace 10 años y ahora trabaja de técnica de acogida.

El arresto domiciliario de Mimmo Lucano se produce conjuntamente con una serie de medidas impulsadas por Matteo Salvini para reducir los fondos destinados al sistema de acogida. Però Mimmo no está solo, Riace se convirtió en un símbolo de lucha y solidaridad a nivel internacional. Se han celebrado concentraciones en Riace para darle apoyo, organizadas por entidades y movimientos sociales. Mimmo resiste porque el mundo está lleno de tozudos como él que lo acompañan.

 

Domenico (Mimmo) Lucano en un momento de reflexión en la pequeña plaza de Riace./Foto: Carlo Troiano

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