Sociedad

Estándar

La médico que ha puesto voz a la rebelión de la Primaria

Clàudia del Santo quería estudiar Medicina para cambiar el mundo. Ahora es médico de familia y ha cambiado la letra de ‘Despacito’ para reivindicar más tiempo para atender a los pacientes

El 19 de junio de 2015, dos estudiantes de medicina que acababan de recibir su licenciatura en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, se escaparon un momento de las felicitaciones de amigos y familiares, se sentaron en un rincón y se intercambiaron regalos. Marina regaló a su compañera seis fotos, una de cada año en que habían estudiado juntas, y Claudia le regaló un texto, en catalán, que decía: “Empecemos por el principio. Podrás pensar que todo se inició dando vueltas por el patio de la escuela. No es cierto. Lo que nos ha unido siempre es la Medicina”. Para entender esa alusión a “dar vueltas al patio de la escuela” había que echar la vista atrás, cuando Marina y Clàudia cursaban cuarto de ESO y uno de esos días en que paseaban por el patio decidieron que querían cambiar el mundo y para ello estudiarían Medicina.

La autora de aquel texto es Clàudia del Santo y diez años después se ha convertido, inopinadamente y sin pretenderlo en absoluto, en una cara visible de las reivindicaciones de los médicos catalanes. Y lo ha sido gracias a otro texto. Le ha dado la vuelta a la banalidad del mundialmente conocido ‘Despacito’ para convertirlo en un himno reivindicativo.

 

 

Un reflejo perfecto de la personalidad de la autora, una muestra clara de que la reivindicación no está reñida con la sonrisa. Sólo se trata de encontrar el equilibrio.

 

Otra forma de denunciar los recortes

En el momento en que el vídeo fue compartido en un chat de médicos en huelga, aquello se desbordó. Ella sólo pretendía que sus compañeros se aprendieran la letra para cantarla en la manifestación del día siguiente. A modo de tutorial. Pero corrió por la red, llegó a internet y Clàudia se vio requerida por los medios como nunca hubiera imaginado. Temía que se desvirtuase la naturaleza de la protesta, pero logró concentrar, de un modo amable y divertido, las miradas sobre los recortes, la precariedad, la falta de tiempo para atender a los pacientes. En síntesis: sobre el deterioro de la sanidad en Catalunya por la falta de inversiones.

 

La letra del “Despacito” de Clàudia se ha convertido en uno de los himnos de la huelga

 

Uno de los profesores que observaba cómo Clàudia y Marina daban vueltas por aquel patio de la Escola Sadako fue de los primeros en mostrar su entusiasmo. “No he podido evitar, al verlo, tener un sentimiento de orgullo hacia el trabajo bien hecho de la escuela –decía en un chat de profesores-. Si somos capaces de formar jóvenes críticos, creativos y cuidadosos, jóvenes rebeldes que reclamen dignidad hacia su profesión y el bienestar común, para reducir la desigualdad y fomentar la justicia social, la libertad y la dignidad humana, compañeros, podemos felicitarnos y sentirnos absolutamente recompensados por nuestro esfuerzo. ¡Tenía que compartirlo! Lo firmaba Jordi Nomen, que fue su profesor de Filosofía, Ética y Sociales durante varios años y es autor del libro “El niño filósofo: cómo enseñar a los niños a pensar por sí mismos”.

 

Una especialidad poco solicitada

Clàudia del Santo es médico de familia porque le gusta hablar con la gente. Tuvo alguna duda sobre si el campo de la psiquiatría también le podría ofrecer esa vertiente próxima y humana de la medicina (parece un contrasentido, pero hay médicos a los que no les gusta hablar con la gente). Pero eso duró poco. Cuando empezó la preparación del MIR, ya tenía claro que quería ser médico de familia.

Por eso estaba tan tranquila antes de entrar en el Ministerio de Sanidad, en Madrid, el día que tenía que escoger plaza. Porque era consciente de que pocos licenciados quieren dedicar su proyecto profesional a una especialidad que en estos momentos resulta tan poco atractiva y tan mal remunerada (aunque esto último es una cuestión común a todos los profesionales sanitarios).

Salió radiante del ministerio, con su destino: Barcelona Ciutat ICS, que incluye los grandes centros sanitarios del Institut Català de la Salut. Era un paso más hacia su aspiración de ejercer en un barrio popular. Ese paso lo dio pocos días después: como Hospital docente eligió Sant Pau y como CAP para desarrollar su residencia, el barrio de El Carmel, aquel que tan bien retrató Juan Marsé.

 

Proyectos en África

Pero Clàudia tiene otros proyectos que van un poco más lejos. Aspira, junto a tres compañeros, a poner en marcha una iniciativa de cooperación en África. Las vacaciones del año pasado las pasaron en Rumi, en Ruanda. El concepto de vacaciones es, en este caso, un tanto singular, pues consistió en ofrecerse a trabajar en un hospital que habían creado cuarenta años atrás unas monjas catalanas, Dominicas de la Anunciata.

A trabajar y a formarse, porque eso es lo que pretendían, un primer contacto con la población. Y con ese bagaje, a su regreso Clàudia del Santo solicitó que la rotación externa que realizan todos los médicos residentes tuviera lugar en ese hospital de Rumi.

Este pasado verano ya no era un médico voluntario sino parte del equipo del hospital. Su objetivo, siempre pensando en su proyecto de futuro, “conocer a la comunidad y el sistema sanitario”. Clàudia recuerda, con la voz gastada por los gritos de la huelga, que “no sólo ejercía como médico de familia. Hacía de todo, pero trataba especialmente de comunicarme con la gente”. Por eso, cuando regresó a Barcelona se dedicó a estudiar francés, porque había observado que era el único idioma (más allá del nativo) que le permitía hablar –siempre hablar- con la gente mayor.

 

Darle la vuelta a la precariedad

Clàudia del Santo y varios residentes de R3 y R4 han impulsado en Catalunya una plataforma que surgió hace unos cinco años en diferentes puntos de España y que aspira a remover la medicina de familia. Quieren darle la vuelta a la precariedad con la que están obligados a trabajar, a explorar fórmulas que les permitan, por ejemplo, organizar congresos médicos sin el patrocinio de la industria farmacéutica.

 

Clàudia acompaña el “Despacito” con tambor durante la concentración en el CAP de la Guineueta

 

La iniciativa fue bautizada como La Cabecera, un homenaje a esos médicos de cabecera que, como cuentan y cantan en la adaptación de ‘Despacito’ que ha escrito Clàudia del Santo, no tienen grandes pretensiones ni grandes exigencias, sólo “Quiero visitarte bien y despacito,/mirarte a los ojos y no a lo que escribo,/poder escucharte largo y tendido/”.

Escuchar, hablar. Lo que llevó a Clàudia a decantarse por la medicina.