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Poblenou, el reto de mantener el equilibrio entre vida y trabajo

Poblenou es el barrio del talento. De la tecnología. Siempre en transformación, en busca del equilibrio entre vivienda e industria (tecnológica) para que el barrio no deje de ser lo que fue. Para que sea un buen lugar tanto para trabajar como para residir. Quizá por eso, Poblenou calca las estadísticas de la media de la ciudad en cuanto a renta, paro, nivel de estudios y población extranjera

No hay ningún otro lugar en Barcelona con tanto talento por metro cuadrado. El Poblenou y sus barrios de influencia concentran el mayor número de universitarios de la ciudad. El récord lo ostenta la Vila Olímpica, con un 53 % de licenciados, pero otros tres barrios también superan la media de Barcelona: 40 % en Diagonal Mar, 35 % en Llacuna y 25 % en Poblenou.

Una estadística que se refiere a los residentes pero que crecería notablemente si se incluyera a las personas que estudian o trabajan en el 22 @, donde hay diez sedes universitarias y unos 10.000 alumnos. Entre los que estudian y los que trabajan en el sector tecnológico suman un 70 % de licenciados. Es un distrito de talento, no un barrio de negocios: se ven pocas corbatas y abundan los tejanos, las sneakers y las camisetas.

Poblenou es uno de los barrios más equilibrados de Barcelona, pues calca prácticamente las estadísticas de la media de la ciudad en lo que se refiere a renta, paro, nivel de estudios y población extranjera.

 

El edificio Media-Tic está situado frente una supermanzana, un área sin tráfico que disfrutan especialmente los niños

 

El modelo 22@

Y dentro de su área de influencia, el 22@ se proyecta mucho más allá de la ciudad. El barrio de la innovación ha sido determinante para que Barcelona sea considerada una de las ciudades tecnológicas del mundo. En el lejano 2001 el semanario Newsweek la incluía en un ranking junto a Oakland (California), Omaha (Nebraska), Tulsa (Oklahoma), Huntsville (Alabama), Akron (Ohio), Campina Grande (Brasil), la Costa Azul y Suzhou (China). Y más recientemente, en el 2014, la Comisión Europea designó a Barcelona como capital europea de la innovación, por “la introducción de nuevas tecnologías para acercar la ciudad a los ciudadanos”.

Fue también considerada como ciudad europea del futuro, junto a Londres, París, Moscú y Estocolmo y definida como la cuarta más creativa, sólo superada por Londres, Nueva York y Berlín. Y ya por detrás de la capital catalana, los consultados en una encuesta realizada por Barcelona Centre de Disseny (BCD) situaban a Milán, Tokio, París, San Francisco, Ámsterdam y Copenhague.

El barrio del 22@ es uno de los exponentes más representativos de un distrito en proceso de metamorfosis desde los años setenta del siglo pasado, que se inició con la marcha de las industrias que ocupaban gran parte del barrio (Macosa, Metales y Platería Ribera, Torras Herrería y Construcciones, Motor Ibérica, Oliva Artés, Can Saladrigas, Can Felipa, Ca l’Aranyó…). Hasta la década de los noventa, la zona comprendida entre la calle Marina y la Rambla del Poblenou era una especie de páramo en cuanto terminaba la jornada laboral.

Éxito tardío de la Vila Olímpica

La segunda gran transformación fue la construcción de la Vila Olímpica, a principios de los noventa. El debate sobre si debía ser un barrio de vivienda social o un barrio estandarizado de la ciudad se salvó a favor de la segunda opción, especialmente gracias al precedente de Berlín, donde su Villa Olímpica acabó convertida en un gueto.

 

La construcción de la Villa Olímpica, a principios de los noventa, representó la apertura al mar de Barcelona

 

Pocos confiaban, sin embargo, en el éxito de aquella propuesta urbanística. La primera inmobiliaria que creyó en el proyecto era madrileña. Y lo mismo ocurrió cuando se trató de escoger aquella zona como lugar de residencia: los pisos tardaron años en ser ocupados, los comercios aparecían vacíos (no había ningún supermercado, por ejemplo) y sólo parecía ser atractiva para pasear el fin de semana. Con el tiempo se ha demostrado que la apuesta ha funcionado. Tanto que el precio del metro cuadrado en alquiler ocupa la tercera posición de Barcelona (16,3 euros el metro cuadrado).

Convivencia de vivienda e industria

La última transformación, aún en marcha, es el Distrito 22@, una idea que contenía un cierto punto de nostalgia: conseguir que el Poblenou fuese un barrio donde convivieran vivienda e industria, como siempre había sido. Eso es lo que significa la calificación 22 A en el Plan General Metropolitano de Barcelona y por eso la zona ha sido llamada de ese modo, cambiando la A por la @, como un guiño a su pasado, aunque ahora la industria pesada, insalubre, contaminante y peligrosa, ha sido sustituida por industria tecnológica.

La crisis ralentizó el crecimiento, pero se ha recuperado en los últimos años. El proyecto, cuando se complete, afectará a dos millones de metros cuadrados de superficie. Hasta ahora se han creado unos 30.000 puestos de trabajo y se han ubicado en la zona unas 400 empresas. Cuando esté terminado se calcula que trabajarán 100.000 personas.

 

La metamorfosis del Poblenou no se detiene. Aún quedan grandes espacios para rehabilitar y solares para edificar.

 

En los últimos meses el 22 @ ha sido sometido a una cierta revisión, especialmente con el objetivo de frenar la presión turística, primera preocupación entre los habitantes de Poblenou. Con los retoques aprobados se construirán menos hoteles y habrá más vivienda social.

La zona también ha sido escenario del experimento urbano de las Superilles, una iniciativa que es seguida con atención por diversas ciudades del mundo, entre ellas Nueva York. Calles que hace unos pocos años soportaban un tráfico intenso son ahora un remanso de paz, con árboles y mesas donde hasta es posible escuchar el piar de los pájaros, algo impensable en Poblenou hace no tantos años.

De la antigua ‘Manchester catalana’ quedan unas cuantas chimeneas y sobre todo fábricas y talleres reconvertidos para los nuevos usos. El ladrillo visto es el signo distintivo de esos espacios que conviven con las más nuevas construcciones de la ciudad. Y ese homenaje al antiguo barrio fabril es el que está también presente en la Vila Olímpica. Los arquitectos que diseñaron los edificios de viviendas sólo tenían una condición: debían ser levantados en ladrillo visto.

Diagonal Mar, el barrio más caro

La metamorfosis se completa, por el momento, con el Fòrum y su zona de influencia, especialmente Diagonal Mar. Esa operación significó un debate entre arquitectos, porque se rompía el modelo característico de ciudad, más allá del ‘skyline’ característico de Barcelona, que se quiebra absolutamente en ese punto. Diagonal Mar es ahora el barrio con el precio de la vivienda más elevado, con una media de 6.000 euros el metro cuadrado (fue aún más caro antes de la burbuja inmobiliaria).

Tras la Vila Olímpica, vino Diagonal Mar. Esta operación representó un cambio radical del urbanismo de la ciudad

Después de muchos años sin oferta de vivienda, ahora las cosas son bien distintas. Diagonal Mar es un barrio joven (algo más del 20 % de la población tiene menos de 20 años y un 30 % tienen entre 35 y 49 años). La Vila Olímpica ocupa el primer lugar en la ciudad en cuanto a población de entre 50 y 69 años (un 25 %), que se corresponde con los vecinos que ocuparon las viviendas olímpicas a partir de mediados de los años noventa del siglo pasado, matrimonios que en aquellos momentos tenían entre treinta y cuarenta años.

La metamorfosis de Poblenou no se detiene. Aún quedan grandes espacios por rehabilitar y solares por edificar. La palabra equilibrio es la que está en mente de todos: equilibrio entre vivienda e industria (tecnológica) para que el barrio no deje de ser lo que fue.