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Sarrià-Sant Gervasi, el distrito de las alturas

En el segundo capítulo de la serie Barcelona, ciudad de ciudades explicamos los barrios más acomodados, con los mejores registros de renta. Con más escuelas privadas. Con las viviendas más grandes y mejor equipados. Así empezamos la radiografía de la diversidad urbana

En la Edad Media, las familias con más recursos pusieron sus ojos en Sarrià. Querían huir de aquella Barcelona constreñida entre murallas y azotada por las epidemias y vieron en aquel sitio al pie de la montaña el lugar perfecto para su salud. Cientos de años después, a principios del siglo XIX, las familias con más recursos volvieron a poner sus ojos en Sarrià. De nuevo querían huir de aquella Barcelona cada vez más constreñida entre murallas y cada vez más poblada e insalubre y vieron en aquella tierra fértil al pie de la montaña el lugar perfecto para su reposo. Y hoy, Sarrià y su zona de influencia encabeza el ranking de la renta en Barcelona. Y es, al mismo tiempo, el lugar donde hay menos parados, menos población sin estudios y menos extranjeros extracomunitarios. Un lugar de privilegio.

Eso era lo que buscaba la burguesía que se alejaba de Barcelona, un lugar de privilegio en el que pasar el verano, alejados de un mar infecto y una humedad insana. De ahí que en cuanto llegara el calor, cargaran en la tartana sus enseres y emprendieran el camino. Algo más de una hora tardaban los carruajes en atravesar el despoblado llano de Barcelona antes de llegar a su destino veraniego. Más o menos el tiempo que años después tardarían en llegar a sus nuevos lugares de veraneo y fin de semana: primero fueron las fincas de El Maresme, luego las masías del Empordà y más tarde las casas con techo de pizarra de la Cerdanya.

Pero entonces Sarrià ya no era sólo un conjunto de masías rodeadas de tierras de labranza. Las órdenes religiosas también habían visto en aquel territorio y en la riqueza de sus tierras el lugar perfecto para emplazar sus conventos. Desde el siglo XVIII, se multiplicaron: clarisas, agustinos, capuchinos, salesianos, jesuitas, escolapios, dominicos. Eso explica que Sarrià sea hoy, con toda probabilidad, el lugar de España con mayor concentración de colegios por metro cuadrado. En el Distrito de Sarrià-Sant Gervasi hay en la actualidad 47 colegios e institutos, y ocho de cada diez son centros privados o concertados, muchos de ellos religiosos. Es el único distrito con más de tres centros educativos por cada 10.000 habitantes.

En el distrito hay 47 centros escolares. Ocho de cada diez son centros privados o concertados, muchos de ellos religiosos.

El mayor número de universitarios

Esta amplia dotación educativa contribuye a que sus habitantes posean la mejor formación: más de la mitad de los residentes en Sarrià (un 60 %) tienen estudios universitarios o post universitarios (máster, posgrado, doctorados). En el otro extremo, de nuevo aparece Nou Barris, con sólo un 16 por ciento de personas con esta formación.

Si el concepto “autónomos sin trabajadores a cargo” se corresponde con profesiones liberales, Sarrià de nuevo encabeza el ranking, con casi un veinte por ciento. Y si, como también dicta la lógica, el concepto “Trabaja por cuenta propia y tiene trabajadores a su cargo” se refiere a empresarios, de nuevo Sarrià está al frente, con casi un diez por ciento. En uno y otro caso, Nou Barris se sitúa a la cola (9 y 2 por ciento, respectivamente).

Aunque abundan los portales con el rótulo de “Servicio”. Es la entrada segregada por las personas del llamado ‘servicio doméstico’

Los pisos más grandes y más caros

A medida que la demanda de terrenos en Sarrià se hacía más intensa, las órdenes religiosas se desprendían de parte de sus tierras de labor y se transformaban en zona edificable. Esos pisos son hoy los más grandes y los más caros de Barcelona, con una superficie media de 135 metros cuadrados y un coste de hipoteca o un alquiler por encima de los mil euros mensuales.

Mientras en el otro extremo de la ciudad se construían viviendas precarias de entre 70 y 90 metros cuadrados, en Sarrià se levantaban pisos que rondaban los 200 metros cuadrados y que acostumbraban a tener tres lavabos: dos para la familia y un tercero para el servicio. Un servicio que contaba, obviamente, con su correspondiente entrada segregada del acceso principal al edificio. Aún abundan los portales en que sobre la puerta más pequeña se distingue claramente el rótulo de “Servicio”.

En el distrito de Sarrià-Sant Gervasi hay unas 25.000 viviendas que tienen entre 120 y más de 200 metros cuadrados. En el otro extremo, Nou Barris tiene 27.000 viviendas que no llegan a los 60 metros cuadrados. La superficie media de los pisos en Barcelona es de 88 metros cuadrados y el distrito con viviendas más pequeñas es Nou Barris, donde, de promedio, rozan los 68 metros cuadrados. En este ranking se sitúan también por debajo de la media Ciutat Vella (70 metros cuadrados), Sants-Montjuïc (76,8), Sant Martí (79), Gràcia (86,3), Sant Andreu (86,8) y Horta-Guinardó (87,7). Junto a Sarrià y sus 135,4 metros cuadrados de superficie, rompen la estadística les Corts (109,3) y el Eixample (92). La superficie más habitual de la vivienda en Barcelona se sitúa entre los 60 y los 90 metros cuadrados, con un total de 27.000 pisos (cuatro de cada diez).

 

El Carrer Major és el cor cívic i comercial del barri. Conserva l’ambient més tradicional de Sarrià.

 

Lavabos, lavavajillas, coches y floristerías

Las casas son también las más equipadas, con abundancia de lavabos y electrodomésticos. Es el único lugar de la ciudad donde hay de media dos lavabos en cada hogar (no hay que olvidar que hay un núcleo antiguo donde no debe haber más de uno, lo que significa que en muchos hogares hay tres) y las tres cuartas partes de los pisos poseen lavavajillas. Además, siete de cada diez viviendas tienen automóvil.

Si el tipo de comercio es otro indicativo del perfil del barrio, Sarrià es el que posee más floristerías, mercerías, centros de estética, clínicas veterinarias y oficinas de CaixaBank por habitante. Y si la escasez de otro tipo de comercio también refleja a sus vecinos, hay que apuntar que es, junto con Les Corts, el que tiene menos locutorios por habitante: sólo cuatro en todo el extenso distrito frente a los 39 de Sants.

En la actualidad, la zona más rica del distrito es Tres Torres, donde la renta duplica la media de Barcelona. Durante el franquismo, todos esos barrios ricos quedaron englobados en el concepto de “la Bonanova”, que era algo así como “más que un barrio”. Teresa, la joven de buena familia de la que se enamoró el “Pijoaparte” creado por Juan Marsé, era “de la Bonanova”. Los pijos, aquellos jóvenes que calzaban Sebago, llevaban tejanos Levi’s y lucían polos Lacoste o Fred Perry, eran “de la Bonanova”. A las familias bien, en suma, les gustaba decir que vivían en “la Bonanova”. Hoy Sarrià representa todo aquello que la Bonanova significó cincuenta años atrás.

Infografías y tratamiento de datos: Victòria Oliveres