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‘Rebelión o extinción’: crece la protesta contra el cambio climático

El movimiento de los jóvenes en defensa del clima ya está aquí. Con manifestaciones en Girona y Barcelona. Las razones para la protesta son cada vez más evidentes. En la RevistaXQ las analizamos

Era el 20 de agosto de 2018. Ese día de un verano muy caluroso en el norte de Europa, con bosques ardiendo más que nunca en países septentrionales, Greta Thunberg decidió iniciar su protesta en solitario y se sentó ante la sede del Parlamento sueco, en Estocolmo. Greta veía su futuro amenazado por el calentamiento global, por el cambio climático, por la crisis medioambiental.

En noviembre, Greta Thumberg decidió llevar su protesta ante la Cumbre Mundial del Clima celebrada en Katowice, Polonia. Ese día debería haber avergonzado a la mayoría de participantes, que se negaban a aceptar las recomendaciones del Panel Internacional del Cambio Climático, presentado en octubre en Incheon, Corea del Sur.

Los Acuerdos de París, sostienen los expertos, son insuficientes para evitar el aumento de 1,5ºC de la temperatura media global. La inacción política que denuncia Greta Thunberg volvía a imponerse. La joven, que se ha convertido en el icono de la lucha, y sus muchos seguidores mantienen que se les está robando el futuro a que tienen derecho.

El movimiento ha arraigado en varios países europeos. Han sido los jóvenes belgas, liderados por otra adolescente, Anúna De Wever, quienes se han convertido en la punta de lanza de la denuncia. A primeros de enero, decidieron abandonar las aulas cada jueves y manifestarse en el centro de Bruselas. La primera semana fueron 3.000. La siguiente, 12.000. En Jodoigne, los chicos y chicas se manifiestan y limpian las calles para dignificar la villa.

El 27 de enero, el ejemplo se había esparcido y fueron 70.000 los belgas, la mayoría jóvenes, los que se manifestaron en todo el país. Otros 80.000 lo hicieron en Francia. Y se esparciendo a otros países, como Gran Bretaña.

 

 

 

La protesta llega a Girona y Barcelona

El jueves 24 de enero de 2019, tres estudiantes de Biología y Ciencias Ambientales de Girona decidieron apuntarse al movimiento. Son Lucas, Ander y Roger. El día siguiente, viernes se les añadieron dos compañeras y dos vecinos. Desde entonces, cada viernes de 12.30 a 14h, se manifiestan ante la delegación de la Generalitat en Girona. Cada día son más y la protesta se extiende. Y el viernes 22 de febrero, la protesta ‘Viernes por el futuro’ – Fridays for Future – llegó a Barcelona, ​​ante la sede de la Generalitat de Catalunya.

 

Greta Thunberg ha dejado en evidencia a los políticos en Estocolmo, en Katowice y en el Parlamento Europeo. No han tardado en intentar desprestigiarla. Ya la han calificado de ‘deslenguada’, dicho en otras palabras, de procaz, descarada, insolente o desvergonzada. Es la reacción de las élites, que de ninguna manera quieren perder el control del sistema económico y social. Una reacción que se extenderá contra todos los estudiantes, si el movimiento sigue creciendo.

Lucas Barrero, nacido en Huelva, estudiante en Girona, decía en ‘La Plaza de los Futuros’, programa de SICOM en la radio municipal de Terrassa: “Nos hemos manifestado por necesidad. Los acuerdos de París están por cumplirse y no se está haciendo. Hay una reducción – una disrupción – del consumo energético. Por eso hacemos y haremos huelga. Queremos tener futuro. Si no hemos de tener, no es necesario ir a clase “.

El movimiento ‘Rebelión o Extinción’ también ha llegado a Madrid y otros lugares de España. Todos jóvenes movilizados confluirán en la huelga por el clima del 15 de marzo. Mientras, preparan sus propias protestas.

 

 

Las razones de la movilización

En un reciente documento del ‘Institute for Public Policy Research’ de Gran Bretaña, [https://www.ippr.org/research/publications/age-of-environmental-breakdown] se detalla: desde 1950, el número de inundaciones se ha multiplicado por 15; los episodios de temperatura extrema, por 20; los incendios forestales, siete veces. La superficie vegetal ahora se pierde entre 10 y 40 veces más rápido que repueblan los procesos naturales. Los 20 años más cálidos desde que se iniciaron los registros en 1850 han sido en los últimos 22. Las poblaciones de vertebrados han caído en un promedio del 60% desde la década de 1970, y el número de insectos (vitales para la polinización) han disminuido aún más rápido en algunos países.

 Los autores relacionan directamente esta intensa y dramática crisis climática con la salud. Y con los binomios precariedad/pobreza, acumulación/riqueza, desigualdades/migraciones. Una amenaza similar a la de la crisis financiera de 2008. Estos procesos, sostienen los autores del informe, amplifican e interactúan con los problemas sociales y económicos existentes.

 

 

En términos extremos, la crisis ambiental podría provocar un colapso catastrófico de los sistemas humanos. Choques económicos, sociales y políticos que se contagiarían a través de la globalización. Y ponen el ejemplo en la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios que confían en sólo cinco especies animales y 12 plantas para proporcionar el 75% de la nutrición mundial.

La lucha contra el cambio climático, el calentamiento y crisis ambiental será larga y dura. Es así porque significa combatir el capitalismo, que es, en definitiva, el principal causante. Una lucha que no se puede hacer sólo desde los movimientos ambientales. Todos los movimientos sociales, las mareas, deben entender que la crisis que vivimos es de civilización. Es decir, que no se resolverán sus problemas ni reconquistarán sus legítimos derechos si no levantan la mirada y comprenden que la causa es el sistema económico dominante, que ignora casi por completo las dimensiones energéticas y materiales de la economía: los límites planetarios que imposibilitan el crecimiento permanente en el que está basado.

La transición/transformación ecológica, que en realidad es una revolución, no se hará si no es socialmente justa, equitativa, transparente, sincera y con la ciudadanía como protagonista. Y no se puede hacer beneficiando a los más ricos. Y se debe hacer si se quiere que los jóvenes que se manifiestan tengan el futuro que reclaman y al que tienen derecho.

Fotos: Pol Rius


¿Qué puede hacer la humanidad? La propuesta de ‘Unidad BIOS’

 

Las alternativas para hacer frente al cambio climático son muchas. Uno de los documentos de referencia lo ha elaborado la Unidad BIOS, de Helsinki. Analiza la transformación de las economías para el informe de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible ‘Governance of Economic Transition’.

El informe recuerda que no paran de repetirnos que el capitalismo es el único modelo económico posible – y social, porque condiciona la manera de entender la vida -. Y que hay que crecer de manera indefinida y permanente. ¿Es así o estamos ante una paradoja? No se puede crecer de manera indefinida en un planeta finito. Y no podemos continuar quemando combustibles fósiles, la sangre del capitalismo, porque acabaremos con la biosfera.

En sus conclusiones, entienden que el capitalismo, tal y como lo conocemos, se ha acabado. Que pasamos rápidamente a una economía global radicalmente diferente. Otra cosa, añadimos nosotros, es que las élites que controlan el sistema lo prolonguen de forma despiadada e innecesaria con el fin de acumular recursos.

Realizamos un resumen del informe de la ‘Unidad BIOS’ con respecto a la energía, el transporte, la movilidad, la alimentación, la vivienda y la gobernanza. Vale la pena saber que hay propuestas y posibilidades de afrontar el futuro. Pero se necesitan muchos cambios, revolucionarios. Y, sobre todo, voluntad política, hacer Política.

Los modelos económicos convencionales ignoran casi por completo las dimensiones energéticas y materiales de la economía. Los límites planetarios que imposibilitan el crecimiento permanente. El cambio climático y la extinción de especies se aceleran a medida que las sociedades experimentan una creciente desigualdad, desempleo, lento crecimiento económico, aumento de los niveles de deuda y gobiernos impotentes. Contrariamente a la forma en que los legisladores suelen pensar, estos problemas no son en realidad ninguna crisis separada.

 

Energía

La era de la energía barata se está acabando. Y el capitalismo y la economía dominante no pueden resolver el agotamiento sistemático de los ecosistemas planetarios y los recursos ambientales. Las sociedades necesitan abandonar los combustibles fósiles debido a su impacto en el clima. La nueva era se caracteriza por la ineficiencia de la producción de combustibles fósiles y los costes crecientes del cambio climático. El pensamiento económico capitalista convencional ya no puede explicar, predecir o resolver el funcionamiento de la economía mundial.

Producir los niveles actuales o crecientes de energía necesarios en las próximas décadas y hacerlo con soluciones de bajo contenido en carbono será extremadamente difícil, si no imposible.

Hay que transformar toda la infraestructura energética hacia un sistema no contaminante y renovable. Implementar una drástica reducción de los sistemas de producción y consumo de energía. Ir hacia el decrecimiento energético.

Transporte y movilidad

Radical transformación de la movilidad. Uso e implementación de modelos no contaminantes, electrificación y reducción de los desplazamientos obligatorios cambiando la organización y planificación de las ciudades. El objetivo es modificar las conexiones entre la vivienda y el trabajo, la educación, la salud, los servicios básicos… para que estén más cerca. De este modo que se han de acercar para poder caminar, ir en bicicleta y en última instancia transporte electrificado no contaminante.

Drástica reducción del transporte internacional de mercancías y de la aviación. El transporte internacional de mercancías y la aviación no pueden continuar creciendo a ritmos actuales, debido a la gran cantidad de emisiones que vierten y de que no se dispone de sistemas alternativos para sustituirlos.

 

Alimentación: soberanía alimentaria

El cambio climático y otros cambios ambientales amenazan los medios de subsistencia en todo el planeta y son la causa de la migración masiva. Es del interés de todos los países mantener oportunidades locales para una buena vida.

Una amplia gama de la investigación demuestra que los países en vías de desarrollo deberían centrarse en proporcionar nutrición diversa a las personas, producida en el país por cuenta propia y, de este modo, aumentar las oportunidades de vida locales y mejorar las condiciones socio-materiales generales.

El sistema impuesto de exportar una selección reducida de materias primas y materiales y la importación de alimentos básicos baratos, no ha funcionado para las comunidades locales.

Simultáneamente, la mayoría de los países ricos y desarrollados se enfrentan a grandes y variados retos en la producción de alimentos. Sería demasiado arriesgado confiar en la producción de algunos alimentos principales y importar el resto.

Esto tendrá repercusiones en el comercio internacional de alimentos, también en Europa y en Estados Unidos. Países que actualmente confían en la importación de alimentos en cantidades significativas deberán alcanzar un alto grado de autosuficiencia – soberanía – alimentaria.

El comercio internacional de alimentos deberá limitarse a la seguridad alimentaria y en ningún caso al libre mercado de alimentos.

En cuanto a las prácticas de producción y consumo, los productos lácteos y la carne deberían dejar paso a dietas vegetales.

 

Vivienda

Sustitución de los sistemas de construcción basados ​​en el hormigón y el acero, muy intensivos en el uso de energía y significativamente contaminantes. Considerar el uso de la madera que requeriría una gran transformación en su sistema de producción como fuera el caso de la silvicultura. [La madera para la construcción de edificios debería competir, por ejemplo, con la fabricación de papel y usos energéticos.]

Cambios en los modelos de confort. Conservación de la capacidad calorífica. Aislamiento para evitar consumo y pérdidas de energía a través de la calefacción y el aire acondicionado.

 

Economía

Economías únicas y autónomas y sociedades dedicadas a la regulación del comercio internacional por razones específicas, como la seguridad alimentaria, en lugar del libre comercio como principio. Las personas, las organizaciones y las naciones entenderán la economía como una herramienta para permitir un bien, la vida, y no como un fin en sí mismo. La actividad económica tendrá sentido sin crecimiento económico.

 

Garantía de trabajo

Todas las personas que sean capaces y estén dispuestas a hacerlo deberían poder trabajar de forma permanente. Los puestos de trabajo del programa serían los que prácticamente cualquier persona puede hacer con una formación limitada. Los ciudadanos de todos los países tendrían acceso a trabajos significativos y podrían confiar en que se construye un futuro deseable a nivel colectivo.

Un trabajo financiado estatalmente y administrado localmente. Trabajos útiles y moldeadas para la transición hacia la sostenibilidad y para adaptarse al cambio climático. La garantía de tener trabajo aseguraría el pleno empleo y reduciría la inseguridad y la necesidad de competir por puestos de trabajo ambientalmente destructivos a nivel individual y colectivo.

 

Gobernanza

Los mercados no pueden hacer la transición. La rápida transición económica requiere de una gobernanza proactiva. Tiene que haber visión global y planes estrechamente coordinados.

Los estados no pueden quedarse sin su propia moneda soberana. Deben poder financiar las transformaciones a través de la propia su moneda. A diferencia de los recursos naturales, sociales y tecnológicos, las monedas soberanas no son limitantes en la transición hacia la sostenibilidad.

La acción colectiva, organizada al menos parcialmente a través del estado, no se ha de guiar por la necesidad de asegurar fondos públicos, sino sobre la base de objetivos sociales y condiciones de límites materiales.

Los mercados se opondrán, pero sólo con una transición coordinada a la mayoría de los países occidentales y bajo la intervención fuerte de los gobiernos sobre los mercados, se conseguirá la eficiencia.