Política e historia

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Las elecciones del 28-A abren una nueva etapa política en España

La derecha no suma y el PSOE recupera su lugar en la historia. Después de once años, los socialistas han vuelto a ganar unas elecciones generales y lideraran una nueva época que, en palabras de Pedro Sánchez, el gran vencedor del 28-A, debe combatir la crispación

Pedro Sánchez será, otra vez, presidente del Gobierno de España. El resultado de los socialistas ha sido espectacular, llegando a los 123 diputados (con un 99% de los votos escrutados). Quién le hubiera dicho a Sánchez, cuando fue desterrado del partido, que poco tiempo después volvería a su gloria. El resultado aplacará de una vez por todas la disidencia interna liderada por Susana Díaz: ante estos resultados, poca cosa tiene a hacer.

La victoria de Sànchez se debe a un doble motivo: por un lado, la formación socialista se ha ubicado en el eje constitucionalista – entendido como negación a ofrecer un referéndum de autodeterminación por Catalunya – con una cara mucho más moderada que Rivera (Ciudadanos) y Casado (PP), acogiendo un sentir general de la población española. Por otro lado, Sánchez ha demostrado en estos diez meses de gobierno que se pueden cambiar cosas. El incremento del salario mínimo – medida pactada con Podemos -, ha hecho volver una parte de sus votantes que habían prestado el voto a Podemos durante un ciclo electoral.

Y claro, si sube tanto Pedro Sánchez, baja Pablo Iglesias (Unidas Podemos). Si bien es cierto que durante las últimas semanas de campaña pudieron recuperar terreno la formación morada pasa de 69 diputados a 42. Pero, si se considera que meses atrás se encontraban en una crisis existencial motivada por el exilio de Iñigo Errejón, pueden estar satisfechos. No solo por eso: la posición que tendrán será crucial para determinar el futuro gobierno. Y es que el mismo Albert Rivera, en su intervención después de saberse los resultados electorales reconoció la derrota y anunció una “mala noticia: el PSOE formará gobierno con Unidas Podemos y los separatistas”.

La derecha no gana

La primera noticia de la noche se formulaba en negativo, esquivando un miedo real: las derechas no sumaban. Durante la campaña había quedado meridianamente claro que en el hipotético caso de que PP, Ciudadanos y VOX sumaran para gobernar, lo harían. No solo no ha ha sido así, sino que la suma de la derecha y la ultraderecha se ha quedado muy lejos de conseguir echar Sánchez. El PP ha conseguido 66 diputados. La derrota de Pablo Casado se histórica. Los peores resultados en treinta años. Queda claro que el electorado del PP no ha visto con buenos ojos la ‘aznarización’ (la influencia del ex presidente José María Aznar) de su partido, que ha abanderado la crispación y el conflicto en lugar de la moderación sibilina que destilaba Mariano Rajoy. No lo tendrá nada sencillo para convencer a su partido de este cambio de rumbo, y es posible que los barones de dentro del partido lo presionen para formar una comisión gestora. Castigado al rincón de pensar.

Ciudadanos pasa de 32 a 57 diputados. Una mejora de 25 diputados respecto a las anteriores elecciones. A priori esto sería una buena noticia para la formación naranja, – y lo es -, pero los resultados de ayer les dejan un mal sabor de boca. Antes de la moción de censura, Albert Rivera se veía con la presidencia, y las cosas no han acabado de salir como querían. El espacio donde Ciudadanos se ha ido situando durante la campaña era el de competidor directo de Pablo Casado, y esto ha hecho dudar al votante de centro-derecha que ha preferido apoyar a Pedro Sánchez. En todo caso, Ciudadanos continúa en ascenso en el congreso, y ante la debacle del Partido Popular tiene motivos para sacar pecho.

VOX entra en el Congreso con 24 diputados. Es cierto que los resultados no han cumplido con las expectativas de la formación de Santiago Abascal. Algunas encuestas los ubicaban como tercera fuerza con más de cuarenta diputados. No ha sido así, lo que no deja de ser preocupante: la extrema derecha racista y misógina ya está en el Congreso, estará, muy probablemente, también en muchos de los municipios, comunidades autónomas y en el Parlamento Europeo.

Y ahora, ¿qué?

Los resultados no otorgan un pacto claro de gobierno claro. Es evidente que cualquier escenario pasará por Pedro Sánchez como presidente, pero su escenario preferido (lo de una coalición con Podemos, y quizás con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco) no será posible. Se necesita de algo más. O bien una abstención de ERC, o bien un pacto con C’s que, después de las declaraciones de su líder, se difumina. Esto, pero, ya es otra historia.