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El fútbol femenino en España ya es de Champions

El espectacular crecimiento del fútbol femenino en España, desde los patios de colegio a los equipos de élite, es un fenómeno deportivo, pero especialmente social.Está vinculado a la reivindicación de los derechos de las mujeres en todos los ámbitos

El Barcelona se medirá este sábado al todopoderoso Olympique de Lyon en la final de la Champions League femenina y, salga o no campeón del Ferencváros Stadium de Budapest, habrá conquistado un título: el de primer equipo español en alcanzar el último peldaño de la máxima competición europea.

El éxito de las azulgrana, inédito, se suma a los protagonizados por las categorías inferiores de la selección en los últimos años y constata el fenómeno del fútbol femenino español, que tiene una doble vertiente: la deportiva y la social.

El boom no sólo se traduce en títulos como el Mundial y el Europeo ganados por la selección sub-17 en 2018, sino también en audiencias televisivas insólitas y en estadios llenos hasta la bandera, como nunca antes había sucedido en un país en el que el fútbol masculino sigue siendo tremendamente poderoso.

Esta temporada, sin embargo, algunos partidos femeninos registraron mayor asistencia que los de sus compañeros masculinos y batieron récords impensables hace no tanto.

Casi nadie habría imaginado que un choque entre el Atlético de Madrid y el Barcelona femenino podría reunir a 60.739 espectadores. Pero lo hizo el pasado 17 de marzo en el Wanda Metropolitano de Madrid y se convirtió en el partido entre clubes con mayor asistencia en la historia del fútbol femenino mundial.

Un par de meses antes, a finales de enero, el estadio de San Mamés se había prácticamente llenado (48.121 espectadores) para presenciar el duelo entre el Athletic de Bilbao y el Híspalis por los cuartos de final de la Copa de la Reina, que el pasado sábado conquistó por primera vez en su historia la Real Sociedad, en otra muestra de la pujanza de las divisiones femeninas.

El anterior récord a nivel español se remontaba a 2003, con unos 35.000 espectadores, cuando el viejo San Mamés tenía una capacidad que rozaba los 40.000.

La notable evolución protagonizada por el fútbol femenino desde entonces se explica por diversas causas. Las deportivas tienen que ver con el aumento de recursos económicos y con la creciente profesionalización. Las sociales, con la nueva oleada de reivindicación de los derechos de las mujeres en todos los ámbitos. Y también, no nos engañemos, con que está de moda y apoyarlo va en la línea de lo políticamente correcto.

Pero la moda también se alimenta con éxitos, que no se consiguen por generación espontánea. Los de las selecciones tienen que ver con un trabajo sistemático que arrancó hace 13 años y que buscó definir un estilo de juego común a todas las categorías, así como crear una estructura capaz de reclutar a las mejores futbolistas de todo el país, jueguen donde jueguen.

Los de los clubes, con la creación en 2015 de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino, el organismo que reúne a los 16 equipos de Primera División con excepción del Barcelona y del Athletic Bilbao. Ese mismo año, el programa Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes (CSD) también abrió la puerta a que empresas como la hidroeléctrica Iberdrola se convirtiera en principal patrocinador de una competición hasta entonces sin recursos ni visibilidad.

La que fue ganando permitió, entre otras cosas, que las niñas empezaran a tener referentes femeninos en un deporte considerado de hombres y se animaran a practicarlo: las licencias federativas aumentaron en un 30 por ciento en esos años y un 140 desde 2007, según datos de la Federación española de fútbol.

“Hay unas 60.000 mujeres jugando al fútbol a nivel federado en España. Se sumaron unas 10.000 fichas el último año y en dos más esperamos superar las 100.000”, afirmó  Rafael del Amo, presidente del Comité de Fútbol Femenino de la Federación Española (RFEF), en unas declaraciones recientes al diario Clarín.

Para poner en perspectiva el dato, Alemania, doble campeona mundial en 2003 y 2007, multiplica casi por 15 el número de licencias españolas. Países Bajos, Francia, Suecia e Inglaterra también tienen más practicantes, pero España es el segundo país europeo con un ritmo de crecimiento más elevado, sólo superado por Francia.

En esta trepidante aceleración también ha tenido que ver la reciente implicación de LaLiga, el ente que rige la competición masculina, en la organización del campeonato femenino.

Con apenas unos cuantos partidos retransmitidos por televisión, el público en general descubrió que el fútbol jugado por mujeres puede tener tanta calidad técnica, táctica y emoción como el que juegan los hombres.

A su vez, las empresas y los propios clubes vieron una posibilidad de negocio en un sector aún por explotar. Así, el pasado mes de marzo, Mediapro, la productora que tiene los derechos del fútbol masculino en España, se hizo también con los de la liga femenina (Liga Iberdrola) para los próximos tres años por nueve millones de euros. La compra aseguró la retransmisión de al menos tres partidos por jornada, uno en abierto y dos más en cerrado.

Atlético y Barcelona, con su gestión, se  erigieron en modelo para clubes con mayor tradición en el fútbol femenino como el Espanyol o el Athletic de Bilbao. Apostaron por sus equipos femeninos, los profesionalizaron -las azulgrana lo son desde 2015-, ficharon a estrella nacionales e internacionales (la holandesa Lieke Martens y la inglesa Toni Duggan, el equipo azulgrana, la española Jennifer Hermoso y la mexicana Kenti Robles, las rojiblancas) y los convirtieron en rentables, al tiempo que la liga ganaba en competitividad.

La organización y la progresiva llegada de recursos contribuyeron, entre otras cosas, a mejorar las instalaciones en las que se entrenan y juegan las mujeres y a que algunas de ellas puedan dedicarse exclusivamente a la práctica del fútbol.

Aun así, siguen siendo las menos. La mayoría estudia o desempeña otro trabajo paralelamente, mientras sigue luchando por un convenio colectivo que  mejore sus condiciones laborales y apunte hacia una igualdad aún muy lejana. Porque no todo es bonito en esta historia que busca un final feliz.

Campeonas por primera vez de la Liga Iberdrola en la temporada 2016-17, las jugadoras del Atlético de Madrid recibieron la ridícula cantidad de 54 euros por cabeza como prima por haber conquistado el torneo. Ese mismo curso, cada futbolista del Real Madrid cobró 300.000 euros por el mismo concepto.

A las puertas de un Mundial de Francia en el que la selección española absoluta buscará acercarse al excelente rendimiento de sus categorías inferiores, el camino por recorrer del fútbol femenino español es aún muy largo. Pero su potencial es más que evidente y, afortunadamente, cada vez lo transita a más velocidad.

¡Comprueba tus conocimientos!

El partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona femenino que se disputó el 17 de marzo del 2019 en el Wanda Metropolitano fue el que registró una mayor asistencia en la historia del fútbol femenino mundial. ¿Cuántos espectadores tuvo?

¿Qué equipo ha ganado la Copa de la Reina en 2019?

¿El año que viene se van a retransmitir partidos de la liga femenina por televisión?

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