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El mapamundi de los conflictos armados

El informe ‘Alerta 2019!’, elaborado por la Escola de Cultura de Pau, registra 34 conflictos armados en todo el mundo en 2018. La mayoría de ellos se encuentran en África

Siria, Afganistán y Yemen comparten los primeros puestos de un triste podio global: son los países donde más personas murieron a consecuencia de conflictos armados durante el año pasado. En todo 2018, se registraron 34 conflictos armados en todo el mundo, uno más que en el año anterior. Solo uno de ellos, en Etiopía, dejó de ser considerada conflicto tras la firma de un histórico acuerdo de paz.

Los conflictos de mayor gravedad, aparte de los mencionados al principio, sucedieron en Libia, Malí, la región del Lago Chad, Somalia, Sudán del Sur e Irak. El año pasado, pero, se vivió un cambio de tendencia respecto a 2017. Un 30% de los conflictos armados mundiales experimentaron una escalada de la violencia, pero en cambio, en un 38% se produjo un descenso de la violencia.

Algunos de las peores consecuencias de los conflictos armados continuaron siendo la violencia sexual y el desplazamiento forzado. Los balances señalaban que, hasta finales de 2017, 68,5 millones de personas se habían visto obligadas a abandonar sus hogares como resultado de situaciones de conflicto, persecución, violencia o violaciones de los derechos humanos, casi 3 millones más que el año anterior.

Así lo recoge ‘Alerta 2019!’ [https://escolapau.uab.cat/img/programas/alerta/alerta/19/alerta19e.pdf], un informe elaborado por la Escola de Cultura de Pau que analiza el estado del mundo en términos de conflictos, derechos humanos y construcción de paz. Este estudio considera conflicto armado todo enfrentamiento con armas entre grupos que persiguen objetivos contrarios en relación con el sistema político, económico, social o ideológico, o el control de recursos o territorio.

La violencia de estos conflictos provoca centenares de víctimas mortales durante el año, además de un grave impacto en el territorio y en la seguridad humana. Por ejemplo, población herida o desplazada, violencia sexual y de género, inseguridad alimentaria, impacto en la salud mental y en el tejido social o disrupción de los servicios básicos.  

En Siria (Oriente Medio) el conflicto armado empezó en 2004 y, aunque hay dificultades de acceso a zonas de combate y obstáculos para contrastar y verificar la información, se estima que murieron 20.000 personas, 6.500 de las cuales serían civiles y más de 1.400 niños y adolescentes. Este conflicto también es uno de los que provoca que más gente tenga que abandonar sus hogares. Solo en 2018, más de un millón de personas fueron desplazados forzosamente por la guerra de Siria.

Yemen, también en el Oriente Medio, ha estado afectado por múltiples conflictos y desafíos internos des de 2011. En el último año, el conflicto armado se ha intensificado y, además de haber causado aproximadamente 28.000 los fallecidos solo en 2018, ha provocado que este país viva la peor crisis humanitaria a nivel mundial, con más de 24 millones de personas en necesidad de asistencia.

En Afganistán (Asia Meridional), las cifras de víctimas mortales de un conflicto que recomenzó en 2001 podrían superar los 43.000 fallecidos. Esto lo sitúa como uno de los conflictos armados de mayor gravedad del año, aunque también se produjeron importantes avances en la exploración de un proceso de paz.

África, el continente con más conflictos armados

Casi la mitad de los conflictos armados de 2018 se concentraron en África. Fueron hasta 16 en este continente, mientras 9 sucedieron en Asia, 6 en Oriente Medio, 2 en Europa y 1 América. Además, los conflictos de Libia, Malí, la región del Lago Chad (conflicto con Boko Haram), Somalia y Sudán del Sur se consideraron de alta intensidad, porque provocaron más de 1.000 víctimas mortales anuales además de tener afectaciones significativas sobre el territorio y la población. Pero la situación no fue la misma en todos los conflictos africanos. Cuatro de ellos empeoraron en 2018 respecto al año anterior, mientras que en cinco se produjo una reducción de las hostilidades.

Los conflictos armados africanos se caracterizaron por su alto nivel de internacionalización, es decir, que tienen implicación de actores externos y afectan países vecinos. Las causas de ellos son múltiples, pero destacan los conflictos por la aspiración a un cambio de gobierno o de sistema, presente en la mayoría de los conflictos. En la mitad de los conflictos también había demandas identitarias y de autogobierno o de control de recursos.

Mirando al futuro: cinco oportunidades de paz y cinco escenarios de alerta

Alerta 2019! también identifica cinco conflictos que podrían resolverse en un futuro próximo. El primero es el del Cuerno de África, tras el histórico acuerdo de paz entre Eritrea y Etiopía. También en el sur de Filipinas, donde se podría llegar a una situación de paz si se implementa el acuerdo entre el Gobierno y el MILF, un grupo musulmán de liberación nacional. En Europa, destacan los avances en el proceso de diálogo sobre Transdniestria, hoy en día parte de Moldavia.

A nivel global, la Escola de Cultura de Pau destaca las redes de mujeres mediadoras -desarrolladas en el marco de la implementación de la agenda de género, paz y seguridad- como agentes pacificadores, de un lado; y las posibilidades de reconocimiento e inclusión de la población joven como agente de paz tras la aprobación de la resolución 2250 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Pero el informe también destaca cinco escenarios de alerta de cara al futuro. Algunos de los que pueden ser más peligrosos están en África. Son la posible escalada de violencia en la región de Sahel Occidental y los efectos de la crisis política y económica en Sudán. Por otro lado, hay peligro de que incremente la violencia en la región indonesia de Papúa Occidental, 50 años después del fallido referéndum de autodeterminación, y riesgos derivados de la ausencia de diálogo en el marco del conflicto entre Turquía y el PKK. A nivel global, el informa destaca como el hambre presente en muchos conflictos puede hacer aumentar la tensión.

Síria, el 2011. Banyas Demos