Política e historia

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Cuatro elecciones en cuatro años: como hemos llegado hasta aquí

El 10 de noviembre se celebran de nuevo elecciones generales en España. Es el resultado de la situación de bloqueo que vive la política española y el gran enigma es si ahora, por fin, se podrá formar un gobierno para los próximos cuatro años

Las elecciones generales del 10 de noviembre serán las cuartas en cuatro años. El último ciclo electoral completo fue la legislatura del 2011 al 2015, pero después de las elecciones de diciembre de 2015, comenzó la crisis de gobernabilidad. El PP pasó de gobernar con mayoría absoluta a gobernar en funciones con una mayoría insuficiente de 123 diputados de los 350 de la cámara.

El PSOE, con 90 diputados, el peor resultado hasta entonces, intentó el asalto a la Moncloa. El pacto con Ciudadanos fue insuficiente y Pedro Sánchez fracasó en el intento de investidura en dos votaciones consecutivas. Rajoy tampoco consiguió apoyos para poder ir a una investidura, y se repitieron elecciones en junio de 2016. El PP obtuvo 14 diputados más y llegó a los 137. El partido naranja de Albert Rivera entonces cambió de pareja de baile y apoyó al gobierno del PP. Pero Rajoy, se topó con dos grandes piedras en el camino de su tercera legislatura como presidente del Gobierno, los casos de corrupción del PP y la situación en Cataluña.

En este contexto, el líder socialista se rehízo y el PSOE a través de una moción de censura con el apoyo de la mayoría absoluta de la cámara (incluidos los nacionalistas catalanes y vascos) consiguió un gobierno en solitario en junio de 2018. El gobierno de Sánchez fue, pues, el primer fruto de una moción de censura de las cuatro presentadas en la historia de la democracia. Gobierno atípico, no surgido de las urnas, que además ha tenido que aplicar los presupuestos del PP.

Sánchez convocó elecciones en abril de este año, y la jugada le salió bien, el PSOE volvió a ganar unas elecciones generales, no lo hacía desde el 2008. Los 123 diputados y diputadas, no fueron suficientes, pero, para conseguir la investidura a la tercera, y ante el fracaso político general para tejer coaliciones o pactos de gobierno, de nuevo se pide a los ciudadanos que volvamos a las urnas.

La previsión de las encuestas, aunque en España no afinan tanto como otros países, es que volverá a haber un Congreso muy plural y fraccionado, y, sin mayorías suficientes ni a la izquierda ni a la derecha del espectro político. A pesar de que el sondeo del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) augura una mejora de resultados para el PSOE, si estos se confirmaran, Sánchez necesitaría igualmente pactar con Unidas Podemos o con Ciudadanos.

Una práctica habitual en otros países europeos, las de gobiernos de coalición, en España todavía es una asignatura pendiente. Desde abril no ha cambiado nada en el posicionamiento de los principales partidos políticos como para pensar que ahora sí sea posible llegar a un acuerdo para gobernar. Nos podríamos encontrar, pues, en un callejón sin salida que imposibilite la gobernabilidad como la hemos conocido hasta ahora.

Hay que recordar que las épocas de las mayorías absolutas y del bipartidismo, ya hace años que terminaron con la irrupción de nuevos partidos como Ciudadanos y Podemos.

El 10-N aún tiene más novedades, en provincias importantes -algunas de las más pobladas-, y, por tanto, con mayor número de escaños en juego, como Madrid, Barcelona y otras, se presenta por primera vez una nueva formación en el ámbito de la izquierda, Más País de Iñigo Errejón, que podría obtener representación y atomizar aún más el voto de izquierdas.

También en Cataluña hay novedades, por primera vez la CUP se presenta a unas elecciones generales. Este hecho puede diversificar también la representación de los partidos independentistas catalanes en Las Cortes españolas si la CUP obtiene representación como prevén las encuestas.

Aunque, en España todavía no haya habido hasta ahora un gobierno de coalición, tanto los gobiernos de la UCD, como del PSOE y del PP cuando no tuvieron mayoría absoluta, contaron siempre con el apoyo externo de nacionalistas vascos y catalanes a través de varios pactos y acuerdos.

El problema es que ahora los partidos políticos han arrinconado el diálogo, y sin diálogo no puede haber síntesis ni acuerdo. Los intereses partidistas, legítimos, pero perjudiciales para la mayoría de la población, han generado la situación actual, que quizás las urnas no resolverán.

Sino quieren terminar en la ingobernabilidad, los diputados que elijan los más de 37 millones de ciudadanos con derecho a voto (entre ellos votarán por primera vez 226.771 jóvenes) deberán buscar el acuerdo para formar un gobierno coherente en función de los resultados electorales.

Lo que se preguntan muchos ciudadanos, es si esta repetición del derecho a voto, sólo 6 meses y medio después de la anterior convocatoria, permitirá la formación de un gobierno estable que tome decisiones para sacar adelante mejoras sociales, y resolver los grandes problemas como la situación en Cataluña, la corrupción, el paro, el financiación de las pensiones, el acceso a la vivienda, la mejora de la sanidad i la educación, entre otros.