Mundo

Estándar

Las lecciones del ‘Aquarius’

Italia prohibió que el barco de salvamento desembarcara a 629 refugiados a sus puertos para presionar a la Unión Europea. España los acogerá en Valencia. Son dos caras de Europa

Lo que está en juego son los valores de solidaridad, entre los mismos miembros de la Unión Europea y hacia países terceros

Las cosas no pasan porque sí. La crisis de los migrantes y refugiados en el Mediterráneo dura ya desde 2013. Aquel era el segundo año de la guerra de Siria, y la mayoría de los que se lanzaban al mar para llegar a Europa eran sirios. Sin embargo, ha tenido que pasar lo del Aquarius para que todos volvamos a acordarnos, especialmente los políticos. Si, como dicen los chinos, toda crisis es una oportunidad, esta es una buena ocasión para que los europeos corrijan lo que se está haciendo mal en política de inmigración, que es casi todo. Otra cosa es que se aproveche.

El barco de rescate Aquarius pertenece a una oenegé francoalemana, SOS Mediterranée, apoyada por Médicos Sin Fronteras. El día 14 de junio  navegaba hacia Valencia a invitación del nuevo presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Como iba sobrecargado, parte de los 629 rescatados van repartidos entre otros dos barcos, uno militar y otro de guardacostas, y los dos son italianos…

Fotos: Kenny Karpov (10/06/2018) Diplomatic Stand Off Mediterranean Sea

Sin embargo, fue Italia, su nuevo ministro del Interior concretamente, Mateo Salvini, quien prohibió al Aquarius llegar hasta Sicilia. El domingo 10 de junio, el barco paró máquinas frente a la isla de Malta sin saber adónde ir hasta que llegó el ofrecimiento de España. Y sin embargo, (otra vez) muchos de los náufragos que llevaba el Aquarius habían sido rescatados por la propia Guardia Costiera italiana, que se los traspasó para que los llevara a puerto. Otros habían sido rescatados por un barco mercante. Este tipo de traspasos en las operaciones de rescate es algo muy habitual.

¡Y sin embargo! (por último), el mismo día, la Guardia Costiera desembarcó más personas en Sicilia y al día siguiente recogió otros náufragos de un barco de guerra estadounidense…

Entonces, ¿están cerrados los puertos italianos a los migrantes y refugiados, sí o no? ¿Por qué el Gobierno italiano ha provocado el incidente del Aquarius? Todo tiene su explicación.

España ha quedado muy bien ante Europa y ante el mundo, y esas 629 personas –entre ellas un centenar de niños- han tenido mucha suerte porque a su llegada no van a ser encerradas en un centro de internamiento, como ocurre siempre tanto en España como en Italia, porque llegan a Valencia como “invitados” del Gobierno. Su aventura les cuesta cuatro días más en el mar, pero cuando lleguen a tierra estarán mucho mejor de lo que podían esperar.

Italia, en cambio, ha quedado muy mal ante Europa y ante el mundo al decir que cerraba los puertos. Al ministro Salvini le critican que se ha comportado como un portero de discoteca que de repente dice que no entra nadie más, que su actitud es la de un matón. El partido de Salvini, la Liga Norte, ha llegado al poder en Italia haciendo campaña contra la inmigración, de una manera por supuesto demagógica, como si los inmigrantes fueran el origen de todos los males.

Pero Italia tiene sus razones, y ya el Gobierno anterior amenazó hace un año con cerrar sus puertos. No lo hizo, y tampoco lo está haciendo ahora para los rescates que realiza la Guardia Costiera. El motivo es que Italia está cargando, en estos cinco años, con casi todo el peso de la crisis del Mediterráneo. Según el derecho internacional, los náufragos deben ser desembarcados en el puerto seguro más cercano, y esto siempre recae en un puerto de Sicilia. Las pateras, cargadas de docenas de personas, zarpan de Libia pero los puertos más cercanos no son accesibles: los de Túnez no están considerados “seguros” y Malta no acepta a los rescatados porque, al tratarse de una isla pequeña, no podría asumir, como ha ocurrido con Italia, la llegada de decenas de miles de personas.

Los italianos consideran que han tenido que ocuparse solos de la ola migratoria y no han tenido apenas ayuda del resto de países de la Unión Europea. A Grecia le ocurrió lo mismo al principio de la crisis, con los refugiados sirios. Y España también cree que se la ha dejado sola en el Estrecho y en Ceuta y Melilla. La inmigración es un asunto que concierne a todos los europeos y no es justo que sean los países mediterráneos los que tengan que administrarlo.

Las cosas no pasan porque sí, decíamos. El ministro Mateo Salvini tendrá sus motivos de político derechista (satisfacer a su electorado) para la decisión que tomó, pero lo hizo en el momento oportuno para él: los días 28 y 29 de junio tiene que celebrarse una cumbre europea para revisar la política de la UE sobre inmigración y asilo, que está reglamentada en el protocolo de Dublín de 2013. Este reglamento se ha quedado antiguo y, además, apenas se ha cumplido. Y lo peor, como se quejan Italia, Grecia y España, les ha dejado a estos países toda la responsabilidad.

El Gobierno italiano estaría presionando con el caso Aquarius para que los socios europeos “se pongan las pilas” y colaboren. Y también lo estaría haciendo el Gobierno español, con su decisión de acoger a los 629 rescatados.

Fotos: Kenny Karpov (10/06/2018) Diplomatic Stand Off Mediterranean Sea

Aquí ni unos son malos ni otros son buenos. La actitud de Italia es reprobable al negarse a recibir al Aquarius, pero también es cierto que ha dedicado muchos esfuerzos y mucho dinero con sus operaciones de rescate. Y la actitud de España es elogiable, pero no hay que olvidar que mantiene una frontera ante los inmigrantes en Ceuta y Melilla que vulnera los derechos humanos, y que en estos cinco años de crisis del Mediterráneo el gobierno anterior hizo todo lo posible por no acoger refugiados: tan solo un 11% del cupo que le tocaba según se decidió en la UE en 2015. Del total de 160.000 refugiados que debían ser repartidos entre los países miembros, solo han sido acogidos un 17%. Tan solo Alemania, y por su cuenta, acogió a un millón de personas.

De momento, hay más crisis que oportunidad ante la reunión de los días 28 y 29 de junio. Porque aunque Italia se haya movido para provocar una reacción de los socios europeos, los argumentos de su gobierno son tan xenófobos y contrarios a la inmigración como los de los países que se niegan en redondo a colaborar en la gestión de la crisis. Precisamente. estos son los que tienen menos población inmigrante –y en algunos casos casi insignificante. Se trata de Austria, Hungría, Dinamarca, Polonia, República Checa, Eslovaquia…

Todos ellos tienen algo en común, y es la influencia de los partidos de la extrema derecha xenófoba, o bien en el propio gobierno o presionando a gobiernos de centroderecha. A la propia Alemania, que dio ejemplo a todo el mundo con la decisión de Angela Merkel de abrir sus puertas a un millón de personas, también le está ocurriendo, de manera que va a ser difícil que se tomen decisiones positivas para gestionar la inmigración con arreglo al derecho internacional. Más complicado todavía, Austria, que defiende el cierre de fronteras, asumirá el 1 de julio la presidencia de turno de la UE.

Hay mucho en juego. En primer lugar, los valores europeos de solidaridad, entre los propios miembros de la UE y hacia países terceros. Y todos deberían tener en cuenta que un caso como el del Aquarius no debería repetirse.

Etiquetas

¡Comprueba tus conocimientos!

¿Por qué el Gobierno italiano prohíbe el desembarco de los refugiados rescatados por el barco Aquarios?

El partido la Liga Norte ha llegado al poder en Italia haciendo campaña contra…

¿Cuáles son los países europeos que se oponen más la llegada de inmigrantes?

Ánimo, llevas un 0% completado